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LOS LIBROS
Por Santiago Solano

 

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  •      No es fácil vivir en este Madrid posthumano así, sin apenas recuerdos de la resurrección, sin la dulzura de los ojos de Mon. “Ve a los espacios amarillos, Roberto, roba tanto como puedas, aprende. No tengas miedo”, le han dicho las Voces. Pero él sí tiene miedo. Él sufre pacientemente la presencia de los Desarrapados, los ve utilizar los espacios amarillos, se los ha encontrado en ellos. Y más que nada en los extremos, en donde las telarañas de símbolos van hasta el centro mismo de las cosas, ocupando el mismo lugar al que las Voces le piden que vaya.
  •      Quizás no tenga otra opción que ir, quizás la única manera de comprender este mundo sea yendo; pero no puede evitar el miedo. Roberto ignora qué le ocurriría si los Desarrapados lo capturan. Probablemente las Voces lo sepan, pero no puede deducir nada de sus divagaciones. Tiempo atrás, cuando Roberto fue introducido en este universo, cuando aún recordaba con exactitud los últimos días del ayer, su amigo el fotógrafo fue capturado. Estuvo ausente mucho tiempo, y volvió a su casa verde brillante temblando. Él vio lo atemorizado que estaba. Él lloró y gritó; y desde entonces tuvo miedo, mucho miedo.
  •      Él sabe que ha de internarse en los espacios amarillos, tanto si los desarrapados boca de pez están allí como si no, porque es allí precisamente donde están los libros. Las Voces son buenas, pero tediosas, susceptibles, y a menudo obsesivas. Las mejores fuentes de conocimiento son los libros, y los libros están en la Puerta del Sol, en las habitaciones doradas de ese edificio de piedra con una torre y un viejo reloj parado. Calles amarillas, salas amarillas. El amarillo es el color del conocimiento. Hay también espacios con destellos verdes, rojos y azules, pero allí no hay libros.
©     EL LITERONAUTA      2008