CRISIS
Por Santiago Solano
 

 

El alma de estas personas no toca
la línea de la frontera. No vibra
la carne cuando la espada deshace
las horas. En este aire no hay sueños.   

La vida de estas personas no está
sujeta por las sagradas palabras
del amo. En este aire la luna
no riela, el horizonte termina

de pronto, como si el ojo del ave
quebrara de nuevo el pulso del orbe.
El alma de estas personas no toca

la línea de las fronteras del cuerpo.
La vida de estas personas no existe,
son tan sólo el enemigo que muere.

 

©     EL LITERONAUTA      2008