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que nos separa del mundo exterior; imaginamos estar fuera de él, presos en una sala de silencios, cual si un juez impenetrable nos hubiera condenado a la soledad verdadera. . Sin ti tu esposo percibe mejor aquel muro de cristal blindado, no otro que el que pintaban los niños en el aire, el mismo que dejaban luego suavemente apoyado en el tronco de un árbol, en cuanto se daban la vuelta y emprendían el mareo de sus carreras y sus fantasías: ¿recuerdas?, cuando lo trataban de usted y se les notaba en los ojos que veían en él al hombre maduro tirando a viejo que nunca creyó ser. . Ahora hemos perdido incluso aquellas ganas de jugar, las que nos aguantamos por aquel miedo tonto al qué dirán; ahora sentimos que vamos de invitados a un banquete no deseado, que somos la maleta olvidada en un tren que no es el nuestro: y creemos ciegamente que la vida ha sido una farsa grotesca, cual la burla despiadada de los espejos convexos en las casetas de las ferias. . Que hemos de morir lo supimos siempre, pero no que era tan terrible. Que la amábamos también, mas nunca intuimos ni intuiremos la medida; porque el dolor se alarga y persiste y no nos deja otra salida que el llanto. |
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OLÍA A TRAICIÓN Y SOLEDAD |