Hacia
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estos versos que has leído, que lees, 
que seguirás leyendo, caminamos.

Nada importan ya los días pasados, las horas del presente,
los años futuros. Sólo brillan, y cada vez menos, estas páginas
escritas que como todopoderosos dioses van quebrando 
nuevamente los cientos de cristales refulgentes que tú 
nos dejaste con tu partida.

Únicamente indiscutibles son las páginas en blanco 
que esperan la venida de los verbos, de esas voces exactas
que aguardan en otra parte, en otros papeles escritos; a lo mejor, 
en la misma sombra equivocada en la que simulamos existir.

Démosle paso pues a esta historia falsa, imaginemos 
una aproximación a tu existencia; dejémonos llevar por la banal 
idea que nos mantiene en la posibilidad de la aprehensión del yo. 
Intentemos nuevamente el enclaustramiento, acerquémonos
al campo cerrado de las palabras. Rindámonos, abandonémonos,
que posiblemente ahí radique la única verdad,
la evidente esencia del pan que nos sostiene en este límite desafortunado llamado vida.


OLÍA A TRAICIÓN Y SOLEDAD 
TERCERA PARTE
Las estrofas del mundo que ya no es tuyo