¡CUÁNTA PAJA!
. 
. 
. 
—Toma — dije.
Y te di mi nueva novela:
— Así ya
siempre estarás conmigo.

Me leíste
sin comprender: "¡Cuánta paja 
mete este hijo!"

Ahora, tú te escondes
en las voces de estas palabras 
que te escribo:
acercándonos, contigo.


OLÍA A TRAICIÓN Y SOLEDAD 
SEGUNDA PARTE
Los poemas de después de la historia de los versos