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. 
.6 
Vino primero la vara 
humillada a las yemas
de los dedos juntos, surco 
de tortura en el final
del trabajo de aprendiz.
.
¡ Hasta familiar de ustedes 
la violencia en el desam-
parado !
.
Sembrasteis las fronteras
luego - la barba y el pelo 
largo eran sólo una
muleta que mece el viento -, 
trazasteis trincheras que 
eran tumbas en la lámina 
inmaculada de las fábulas 
primeras de la mirada: 
cual lamparones negros 
- la escritura es terapia y 
nada más, el forcejeo 
de libertades soñadas 
solamente, un suspiro 
varado en los ojos era - ...

¡Hasta ahora no habéis cesado!


MULETA Y VIENTO 
2
Las tres voces