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. .6 Vino primero la vara humillada a las yemas de los dedos juntos, surco de tortura en el final del trabajo de aprendiz. . ¡ Hasta familiar de ustedes la violencia en el desam- parado ! . Sembrasteis las fronteras luego - la barba y el pelo largo eran sólo una muleta que mece el viento -, trazasteis trincheras que eran tumbas en la lámina inmaculada de las fábulas primeras de la mirada: cual lamparones negros - la escritura es terapia y nada más, el forcejeo de libertades soñadas solamente, un suspiro varado en los ojos era - ... ¡Hasta ahora no habéis cesado! |
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MULETA Y VIENTO |