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Has deseado cruzar
la frontera y es porque 
no sabes que al otro lado 
vive la ansiedad, las llamas... 
Una lucha de salvajes 
que te ensombrecerá 
la existencia.
Olvidaste que detrás
de la puerta que te tapia 
las ilusiones, ladrillos
de impotencia y soledades
y llanto, estoy yo, 
ofreciéndome entero, 
esperándote.
Arranca tu puñal ciego. 
Clávalo en mi pecho blando
y verás que de esa sangre
de amor brotan mundos nuevos, 
y diminutas esferas 
azuladas y marrones 
y naranja ...
 

Dentro, abajo, a ras
del suelo, la gente viva, 
el vecindario que quieras.


MULETA Y VIENTO 
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Las tres voces