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.
.¡Guerrero de lo inasible!
Vano intento de vestirte
para siempre en la abstracción.
No pienses que el tinte negro
sobre el pliego de lino
conduce a la evidencia.
¿Qué luz se puede esperar 
de lo oscuro?
.
¡Guerrero de la derrota!
Mira que así son las letras
y las voces que sobre el viento
llegan: manjar imposible
de los dioses. Recuerda
que él habita en la palabra.
¡ No se ve el fondo del pozo
ni el agua!
.
.
Descansa sí del grotesco
afán de no enmudecer
que te incita.
Sí. Descansa y permite
que el tejido macilento,
sobre el monitor celeste,
muestre a la eternidad
que retorna.

MULETA Y VIENTO 
1
Te licúas lenta