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Soledad, ausencia, nada.

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El verso vive aplastado
en los mutismos del libro.
El tono negro y la gota
de lluvia son los regatos
que del amor destruido
rinde cuentas y enmudecen.
 

Niño poeta al que nadie
oye. Niño, poeta, calla,
que nadie escucha tu llanto.
Has de inventarte los ojos
y el corazón de un lector;
sólo así podrás volver.
 

Soledad, ausencia, nada.
Poma, palabras... todo.


MULETA Y VIENTO 
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Mundos cerrados