2
-
. 
La corriente se escapa del origen.
Las aguas subterráneas gustas espacios
abiertos. De la campiña, y del sol:
el viento en la cara.
.
.
Nada de semioscuridades gratas,
nada de silencios reflexivos, nada
de alimentar el vacío interior:
muerte a la palabra.
.
.
La arboleda se refleja en los meandros
del llano. Y así tú, desde el mimbre
de tu butaca - quietud vegetal -
te licúas lenta.
.
.
En la pupila gris de los paseantes
del domingo sólo ves que levantarse,
guisar, fregar, esperar: gritos del vientre
de la tierra madre.
.
.
Navega ahora sobre las calles mojadas,
ahora que en tu terraza con barrotes
escuchas la voz vacía y el trasiego:
la luz añorada.

MULETA Y VIENTO 
1
Te licúas lenta