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. .6 En el altillo está la ilusión. Sus años., una cifra pequeña. Ya imagina su silla de ruedas distinta... y cuando se desplaza la cabalgada del general. . . ¡Adelante, los infantes! . . No advierte las tablas carcomidas, ni las sombras abrazar los rincones. Las telarañas cuelga. Los ruidos nocturnos de las ratas comiéndose las polillas viejas se amodorran. . . ¡Adelante, los infantes! . . Soldados de plomo en formación. Hazañas sin gritos. El dolor y la sangre huyen y componen la leyenda negra de la guerra. La infancia todo lo disculpa. . . ¡Adelante, los infantes! . . Se acaricia las piernas dormidas. Siente el griterío de los otros. ¿Cómo será la escuela?, pregunta. Y lentamente se precipita la lágrima que no encuentra el verso. . . Truena la voz que ilumina el mundo. |
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MULETA Y VIENTO |