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« Hay que escribir siempre. 
Romper el rojo caliente 
y punzante que te tiñe 
la camisa. Olvidarse 
del dolor. Que la amada 
la úlcera te labre día 
a día y ejecute
su misión. », voz en sordina.

« Y tú seguirás inerme
tras los párpados cerrados 
y la rija que supura : 
mescolanza de deseos
y temores en un mundo 
abstracto. A este lado
del umbral y la pasión
sin luces. », voz de la copla.

« Ya habrá tiempo de brotar 
de entre las frases del poema : 
futuro cerrado y sombras 
ciertas, lumbre de las cepas 
viejas. », voz de la angustia.


MULETA Y VIENTO 
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Las tres voces