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A ti no te gustan 
los versos medidos. 
No, que ves en ellos 
tu faz de cautiva. 
Ni el aire apretado 
que entre las cuatro 
paredes de nuestro 
matrimonio va. 
. 
. 
¡Lentamente va! 
. 
. 
Ni el estrecho espacio 
de nuestro hogar 
lleno de la fobia 
ácida del tiempo 
de espera que, tras 
la valla dorada 
del son del rimar, 
a estos días van... 
. 
. 
¡Lentamente va! 
. 
. 
¡En esto aquel 
deseo infantil, 
aquel jarrón negro 
de china hoy añicos!

MULETA Y VIENTO 
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Te licúas lenta