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A ti no te gustan
los versos medidos. No, que ves en ellos tu faz de cautiva. Ni el aire apretado que entre las cuatro paredes de nuestro matrimonio va. . . ¡Lentamente va! . . Ni el estrecho espacio de nuestro hogar lleno de la fobia ácida del tiempo de espera que, tras la valla dorada del son del rimar, a estos días van... . . ¡Lentamente va! . . ¡En esto aquel deseo infantil, aquel jarrón negro de china hoy añicos! |
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MULETA Y VIENTO |