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--Siéntate aquí ahora-dijo Morgoth-y contempla las tierras donde aquellos que me has entregado conocerán el mal y la desesperación.Porque has osado burlarte de mí y has cuestionado el poder de Melkor, amo de los destinos de Arda. Así pues con mis ojos verás , y con mis oidos oirás, y nada te será ocultado Ésa fue la maldición de Morgoth a Húrin y su descendencia. Más tarde, Túrin, ya un joven entre los hombres, tuvo que partir de su hogar, en busca de un lugar seguro, pues los Orientales habían estado merodenado por Dor-Lómin, su hogar, pero por la reputación de de los señores de Dor-Lómin, no los atacaban, aunque sí les robaban. Así, Túrin huyó junto con unos cuantos hombres hacia Doriath. Allí fue tomado como hijo adoptivo de Thingol y de Melian, cosa que no habían hecho mucho los elfos, ni lo volvieron a hacer. Thingol siguió mandando exploradores a Dor-Lómin tan frecuentemente como le era posible, y éstos visitaban, y vigilaban a la madre de Túrin, que había tenido otra hija, llamada Nienor. Su madre de vez en cuando les daba presentes en oro, pero de todos los presentes que dio, el más relevante fue el Yelmo-Dragón de Dor-Lómin, reliquia de su casa. Más tarde, cuando Túrin fue a ganar fama y experiencia, luchando en las fronteras de Doriath, se le dio el Yelmo. Prontamente se ganó ésa fama, y en tododos lados se oía de el Yelmo-Dragón, y de Beleg Cuthalion, un amigo de Túrin(de hecho el único por encima de él en fuerza y habilidad) Túrin, regresando después de muchos años de combates en los bosques, fue a descansar a Doriath, y a visitar a sus "padres"; ellos no estaban, pero de igual modo se quedó. Pero desgraciadamente, se fue a sentar en una mesa en la que estaban los principales dirigentes de la ciudad, y accidentalmente se sentó en el asiento de Saeros, un elfo que despreciaba a Túrin. A todos les agradó su compañía, menos a Saeros, que lo ofendía constantemente. Finalmente Túrin sacó su espada, y estuvo a punto de matar a Saeros, pero no lo hizo. Cuando ya se iba, el mismo Saeros lo intentó atacar por la espalda, pero Túrin sacó su propia ventaja, y terminó desarmando, y despojando de sus ropas al elfo, y desgraciadamente y accidentalmente provocó que cayera por un precicpicio. Túrin al ver esto, huyó del juicio del ausente rey, que era quien debía de juzgar aquélla acción. Cuando el rey regresó, inmeditamente se le informó del hecho, y comenzó el juicio. Todo apuntaba a que Túrin sería desterrado, pero no fue así, y Thingol mandó a Beleg Cuthalion, (cuyo nombre significa Arcofirme) en su búsqueda, para traerlo de regreso, y exponerle su perdón. LA NOTICIA EN EL DIARIO ABC La trágica historia de «Los hijos de Húrin», un inédito de Tolkien, llega a las librerías. MIGUEL ÁNGEL BARROSO. MADRID. 15-4-2007 13:09:41 «Los hijos de Húrin», un relato que J. R. R. Tolkien comenzó a escribir en 1918 y en el que trabajó toda su vida, sin conseguir verlo publicado, verá el martes por fin la luz. El lanzamiento mundial era esperado desde hace meses por los millones de fans del autor de «El Señor de los Anillos». En España, Minotauro ya trabaja en una segunda edición, pues la demanda de las librerías ha desbordado la mejor de las previsiones. La edición especial numerada, de 5.000 ejemplares, está agotada antes de salir. Esta historia trágica de amores imposibles, maldiciones y guerra entre la luz y la oscuridad aparece de forma parcial y troceada, tanto en prosa como en verso, en «El Silmarillion», los «Cuentos inconclusos» y en diversos volúmenes de la «Historia de la Tierra Media», así como en borradores inéditos. El hijo de Tolkien, Christopher, ha trabajado 30 años en la edición de ese material para presentar el cuento como una obra completa e independiente. Una aportación valorada. Lo cierto es que la aportación del ya octagenario Christopher no se discute por parte de los admiradores, por muy puristas que sean. A él le deben la corrección y publicación de «El Silmarillion», obra fundamental y póstuma de J. R. R. Tolkien, y la revelación de abundante material de archivo. Sin él no hubiera sido posible conocer el origen del universo fantástico que inventó su padre, ni disfrutar de las leyendas de Fëanor y los Silmarils, de Beren y Lúthien... ni, por supuesto, de las desventuras de Húrin y sus hijos, Túrin y Niënor. La Primera Edad del mundo. La acción de «Los Hijos de Húrin» tiene lugar en el pasado remoto de la Tierra Media, miles de años antes de los sucesos que se relatan en «El Hobbit» y «El Señor de los Anillos», cuando elfos y hombres luchaban contra el primer Señor Oscuro, Morgoth -de quien Sauron era lugarteniente-. Mientras las andanzas de Bilbo y Frodo suceden entre los años 2941 y 3021 de la Tercera Edad, Húrin y sus hijos viven entre los años 441 y 501 de la Primera Edad.
Santiago Solano
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