A los habitantes de La Ciudad del Cielo.
Ya va el día, cubierta su techumbre
de la primera luz, amaneciendo.
Transfigurado el cielo, va moviendo
sus elegantes formas. Reciedumbre
sobre Medinaceli. Cual la lumbre,
puede dorar el sol lo que estoy viendo
en Medina Selim, puede ir cubriendo
jirones de la historia de su cumbre.
Compleja es la función del universo.
Me siento parte y todo, bien repleta
del jugo de existir y de afianzarme
y asumo este quehacer y su reverso:
desprenderme al morir, de toda meta
y, con la luz creciente, transformarme.
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