Señoras y Señores, queridos amigos, muy buenas tardes. Bienvenidos al acto de presentación del libro HISTORIAS INCREÍBLES de Miguel Ortega Isla. Ya hemos dicho en otras ocasiones que asistir a la presentación de un libro pues resulta una experiencia grata puesto que supone la culminación de un tiempo, a veces meses, otras años, del trabajo del autor, y también supone pues el haber desarrollado una labor en la profesión editorial que yo siempre reivindico como ancestral y como casi manual. Es decir, es un trabajo en el que tienes que hacer un seguimiento que aunque esté asistido por la técnica implica un trabajo directo, una vinculación personal, artesanal, por tanto pues aunque ha cambiado sustancialmente el sistema de edición en los últimos años, especialmente en las tres últimas décadas, sigue conllevando una vinculación, una especial relación entre el editor y el autor, y es lo que hoy pues quiero traer a colación. Esa relación tan particular me ha permitido en los últimos años conocer la obra y conocer al autor, a Miguel Ortega Isla. Este libro es ya por tanto fruto de esa dilata amistad y de una colaboración yo creo que fructífera, al menos para mí lo ha sido; sobre todo una colaboración rentable desde el punto de vista emocional, afectivo y profesional. Pero vamos a agradecer primero a la casa que nos acoge que nos haya prestado este cálido salón de actos. Efectivamente. Es la segunda o la tercera ocasión que presentamos un libro en esta biblioteca pública Manuel Albar. Como veis el estrado está presidido por una fotografía de este insigne académico, profesor, a quien tuvimos el placer de conocer, con quien colaboramos en varias ocasiones. El estar hoy bajo su advocación, pues, nos permite recordarle, reivindicarle como una figura señera importante en la literatura, en la filología, y en la vida, no, puesto que, en el plano personal nos enseñó, compartir su magisterio, nos permitió, en fin aprender de él, de su experiencia y de su obra. Gracias a los responsables de la biblioteca y a la Comunidad de Madrid por acogernos de nuevo en esta sala. Y gracias también a los presentadore, los protagonistas, junto con Miguel, del acto de esta tarde. En primer lugar hablará Emilio Porta y después Santiago Solano. Dos personas que conocen también muy bien la obra y la vida de Miguel Ortega Isla, puesto que ambos también han colaborado y están colaborando, en el presenta con él en diferentes proyectos, de editoriales, de los dos porque los dos han sido editores de Miguel. En el caso de Emilio, también ha estado en alguno de los eventos que se han organizado para presentar los libros, para presentar los premios que ha ido recibiendo Miguel a lo largo de los últimos diez años. Yo creo que en la última presentación habíamos dicho que es un hombre que ha desarrollado una intachable trayectoria profesional y que cuando ha creído cumplido ese deber, cuando ha entendido que ya había llegado el momento de finalizar la etapa profesional, pues ha iniciado una nueva profesión, que en definitiva es el desarrollo de una vocación que siempre estuvo latente, la profesión literaria, la vocación literaria, y lo ha hecho con un entusiasmo tal, con una cantidad de libros tan numerosa y de tanta calidad que, bueno, pues asombra a propios y extraños. Yo creo que es esa tremenda vitalidad que alberga Miguel, esa experiencia vital que ha sabido volcar, que ha sabido transformar en literatura, lo que le permite, pues estar disfrutando de una experiencia creativa y personal envidiable para muchos, esos que se autroproclaman escritores, creadores, pero que crean y producen poco y que cuando se encuentran con un fenómeno como Miguel, pues, en fin, surge una sana envidia, y en todo caso, pues da testimonio de esa fuente inagotable de inspiración que es la vida y que es esa vocación a la que hacíamos referencia anteriormente. O sea, que estamos ante un buen autor, y ante una persona buena, y eso es difícil encontrárselo en los tiempos que corren. En defintiva, no me alargo más, gracias por su deferencia, y vamos a ceder la palabra en primer lugar a Emilio Porta.
Madrid, 22 de noviembre de 2007 |