UNIVERSO
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Fotografía 1, 2 y 3- Mª Dolores y Lola

Fotografía 4- Mª Dolores, Mariela y Lola

Las cinco fotografías siguientes, corresponden a las ilustraciones que realizó la pintora para el libro de poemas "Brújulas Brujas" en 1995.

 

Mª Dolores Andreo Maurandi (Alhama de Murcia 16-04-1934), la mujer, la pintora, la poeta, nos dejó hace casi un año (13-06-06). Su cuerpo se cansó de seguir el ritmo de su espíritu. Era una persona libre por decisión propia, generosa y una amiga insustituible, no sólo para mi, sino para todos los que disfrutaron de su cariño.

Como artista, fue una de las mejores que hubo en España en la segunda mitad del siglo XX; no fue fácil su camino, pero si algo tenia era tenacidad, talento y una gran capacidad de trabajo. Estudió magisterio en Murcia, donde conoció al pintor Luís Garay, quien descubrió su vocación y le animó a estudiar Artes y Oficios siendo su profesor un año. Al terminar sus estudios Mª Dolores decidió irse a Madrid y vivir de la pintura; allí continuó sus estudios en dibujo, desnudo y litografía (con Eduardo Peña y Dimitri Papagueorguius).

En 1960, realiza exposiciones colectivas en Madrid, y su primera exposición individual es en las salas de la Casa de la Cultura de Murcia. Posteriormente se sucederán otras en la sala Minerva de Madrid y en Alicante y Cartagena. Sus primeras obras en estas exposición son litografías y, su tema, Cristo; sorprende a todos y ella se confiesa “expresionista". Dijo de su cristo: “es amargo, crispante; está terriblemente solo (como todos) aullante de dolor; nos pide a gritos amor, ternura, es la víctima”. Fueron fundamentales estas caras para la vanguardia pictórica de la época: podemos ver su influencia en la obra de grandes artistas de su generación, sin que nadie se refiera a ella como la creadora de esas formas y estilo (nos podemos fijar en Saura, por ejemplo). Sobre este Cristo de Mª Dolores, se han escrito poemas y Carmen Conde escribió un ensayo titulado “¿Fue de esta suerte la semblanza vuestra?”. Esta exposición se lleva a Salamanca, Valencia y Barcelona, con gran éxito de critica. A partir de aquí, mezcla la litografía y el óleo, alternando espátula y pincel. En 1964, gano la medalla de plata en el Salón Nacional de Pintura celebrado en Murcia y su obra es seleccionada para diferentes exposiciones internacionales celebradas en Valencia, Barcelona, París, La Haya, Montecarlo, Munich, Gelsenkirchen y Essen. A los cinco años de su estancia en Madrid entra por la puerta grande a la galería de más prestigio de la ciudad, reservada a los grandes nombres, la sala “Biosca”. Presenta grabados, óleos y acrílicos, junto con la litografía. La critica se rinde ante ella y la modernidad y vanguardia de su obra, en una época en que el arte esta reservado a los hombres. José Hierro (el poeta), fue uno de los que se rindió ante la obra de Mª Dolores, dijo: “ve y siente la línea y con ello, aún tendiendo al expresionismo, aún no siendo constructivista, tiende a la construcción, es, en suma, capaz de componer un cuadro”. Le conceden la beca de la Fundación March y es seleccionada para acudir con sus heliografias a dos de las bienales más importantes del mundo, la de Sao Paulo y la de Ljubjana. Viaja a Italia para completar su aprendizaje y posteriormente en los años setenta expone en Buenos Aires, Johannesburgo y París.

Siguió investigando en la técnica pictórica apartándose de las modas y de los oportunismos, pintaba obsesionada por lo plástico; es su base, junto a la idea de la mar, principio y fin de todo. En 1972 el arte de Mª Dolores se radicaliza armónicamente, expone en las galerías Ramón Duran y Séiquer. José Hierro dice de su obra en este momento: “construye desde la fantasía una geometría mágica”. Expone en Tenerife, Las Palmas, Murcia, Alicante, Italia y Lisboa.

En los años ochenta, se encuentra en su plenitud artística, la mar sigue siendo el símbolo más importante en su pintura y, como mujer, recae en ella para obtener el espíritu de esa “libertad”, que tanto necesitaba para vivir.

Es en 1980 cuando se deja leer como poeta, su timidez y modestia no lo hicieron posible hasta entonces. Se publica su libro “Ni una palabra mas”, se presento en el Ateneo de La Laguna (Canarias); decía que la poesía era su medio de expresión cuando no podía hacerlo con los pinceles, que no pretendía nada con sus versos, sólo que si a alguien le gustaban, era suficiente; en Madrid el libro se presento en la librería Antonio Machado por el poeta José Hierro, que tantas veces escribió sobre la pintura de Mª Dolores.

La cita que encabeza su libro de poemas, es de Henry Miller y dice: “ encontré que lo que había deseado toda mi vida no era vivir (si lo que hacen los demás es vivir), sino expresarme”. Le gustaba vivir diciendo lo que sentía, lo que pensaba y utilizando su libertad en todo el sentido de la palabra, respetando la libertad de los demás. No dejó de ser rotunda en su poesía, como lo era en sus cuadros, sus marinas y su vida. Éste fue su único libro de poemas, pero en 1995 nos hizo un maravilloso regalo: colaboró como ilustradora y como poeta, en una antología de poesía en las diferentes lenguas de España, titulada, “Brújulas Brujas” (EDT. Derzet i Dagó, Valencia). Compartir este trabajo con ella fue una de las mejores cosas que he vivido. Lo hizo con cariño, solidaridad y amor a las diferentes formas de expresión artística. Ella quiso que se dijera de sí misma en este libro lo siguiente: “actualmente, de vez en cuando, se sienta en el fondo de la mar y descansa a la vida; a veces nada”. A continuación reproduciré los poemas que aparecen en el citado libro.

 

I

Aunque aceleres el tiempo

Jamás recuperarás lo deseado.

Palabra.

Palabra de una noche de luna.

 

II

El silencio nació sin miedo

y se murió en un mundo

donde la reflexión anda de puntillas.

 

III

Una extravagante locura

nadó en la mar.

Y volvió

con una infancia de sal.

¡Que barbaridad!

 

Azules

y

verdes

en la mar

 

IV

En un mar de metano

mi cerebro lleno de algas navega en silencio.

 

La fuerza de la indiferencia

en su inmovilidad asciende como burbujas.

 

Un rostro vacío

vinculado a un nombre avanza en larga ola.

 

Densa sensación en una profundidad blanca.

 

 

En los años ochenta expuso en numerosas ciudades españolas y en 1992 en Nueva York con gran éxito de público y critica. Allí están sus marinas, con todo su misterio, enfurecimiento, pasión y humanidad, que la refrendan a ella y al Mediterráneo, su mar. Después expuso en Miami, Ginebra, y algunas ciudades españolas. A partir de estas fechas se sumerge en un proceso creativo y personal de introversión y búsqueda, de creación plena. Se hizo una retrospectiva de toda su obra en Murcia en la sala Verónicas y en Caja Murcia en el 1994 y 1995. Siguió pintando y exponiendo hasta un mes antes de su muerte, en la que fue su última exposición, en Madrid, abril de 2006.

Fue nombrada Murciana del siglo XX en el año 2000 e hija predilecta de su pueblo natal, Alhama de Murcia. Quería mucho su tierra y le gustaba que los amigos fuéramos a visitarla: cenábamos o comíamos en “El Chaleco”, su restaurante favorito, nunca se podía pagar, era su feudo. Tras la muerte de su hermana Anita, se sumió en una depresión que la tenia preocupada y que la siguió hasta su muerte.

Mª Dolores ha representado un punto de inflexión en el arte del siglo XX español, con gran repercusión en sus contemporáneos y en los pintores que vinieron detrás; como mujer que se dedicó por entero al arte, consiguió algo muy difícil en ese momento, ser la mejor, estar entre los mejores y llegar a todos los públicos, no sólo por su trabajo sino por su humildad, generosidad y amor a las personas. Se ha ido una gran mujer, una gran pintora y una gran amiga.

 

Bibliografía:

-“Mª Dolores Andreo”, de José Luís Morales y Marín

-“Brújulas brujas”, edt. Derzet i Dagó

-“Mª Dolores Andreo”, Libro de la exposición de la iglesia de San Esteban en Murcia, editado por la Consejeria de Educación y Ciencia y Murcia Cultural

 

Lola Martínez

© Lola Martínez 2007