
Teatro principal de Valencia |
Un día de teatro
No siempre estamos espabilados
para aprender de la ternura
con que nos trata el tiempo;
escenificamos conversaciones descalzas
difíciles de entender para formar ideas,
sin ensayo previo, para lo que queremos.
Río abajo de las horas amarillas
hay vino, cerveza, queso y plática
se echan las cartas del tarot
sobre una mesa de atrezzo
colocada en la ficción del día,
hasta la que se acercan muchas personas
unas riendo y otras gesticulando pactos
acelerando el ritmo de la tarde.
Alguien tropieza en su camino con un florero
tirándolo al suelo y rompiéndolo,
¡mala suerte!, ¡pero! que no cunda el pánico,
esto es el teatro de lo cotidiano,
el florero no se ha roto, es de plástico,
y la persona que chocó con el, un actor.
Lo que se dice parece cierto,
lo que se hace parece congruente,
lo que se vive, muchas veces, es sólo cara al público.
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