Aquella Joven leyendo una carta junto a la ventana,
La encajera sumida en sus labores,
la música amable de La tañedora de laúd
y una Joven dormida.
He entornado todas las ventanas de la izquierda.
Mientras, Veermer, voy caminando por La callejuela de tu memoria. |
Perderse en El Bosco
en El jardin de las delicias
y asomar la cabeza por debajo de un ave gigantesca,
observando un cuerpo agachado y de espaldas junto a mi.
Le puede suceder a cualquiera. |
Agita las lineas, transforma colores, retuerce espirales
y clama la cielo el amarillo de cromo entre los cuervos.
“Tristeza, tristeza, etena soledad”, Van Gogh. |
La carniceria (Carracci).
La fragua de Vulcano (Velásquez).
La pescaderia (Passarotti).
Encontrará toda clase de surtido.
Centro Comercial 2002. Próxima apertura. |
Miran al mismo punto.
Mujer de espaldas de Dalí
y la Reproduction interdite de Magritte.
Ventanas y espejos contemplan la misma imagen: a ti. |
Objetos hirientes,
ironías transeúntes
siguiendo el rastro de la sangre,
continuando el rumbo de su propia línea
en la espalda inocente del color.
La máquina de coser electrosexual.
Oscar Domínguez. Sociedad limitada. |
Enciende un sándalo en mitad de tu pieza.
Tómate muy despacio el té verde que reposa.
Observa aquella vela blanca que susurra.
Tan solo una estampa de Suzuki Haronobu te abrirá los ojos
a la perfección técnica que derrocha
la estética de la sensualidad. |
En la región espléndida de la policomía quiero dormir.
Dejar el corazón descansar en una vasija de barro hecha por el hombre.
Que el polvo sea polvo y la tierra a la tierra.
La memoria guarde el abrazo y el amor infinito.
Pero soló la paz, la paz me cubra el tiempo de la vida
como quien ha acabado una obra de arte.
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