COLABORACIONES
Está usted en el espacio internaútico de Lola Martínez.....

 

Sabina Sarmiento
( Mejíco)


Frente a la imagen del vacío
la pregunta
        te apuñala.

Todo encuentro es una confesión.

A mí llegas
con la voz del desamparo,
pez ciego
alimentándose de silencios.

Frente a ti
            la razón
es una llama que calcina,
la respuesta que te anula.

Signo inmaterial a punto de caer,
días semejantes a la muerte,
soy encrucijada,
punto levísimo
que se entierra en el vacío.

Desando la posibilidad del sueño. En los huesos
el frío olor del vértigo.
Tierra de inasible voz, mi cuerpo.

 

 

Posaste tu beso sobre el lirio
y acarició tu piel el reflejo del alba.

El nombre olvido
es la herencia de tu padre,
desconsuelo, la de tu madre.

Cuánta promesa se anida en la sílaba.
Ahora tu voz se llena de vacíos.

¿Sabes el por qué de tu existencia?

¿De tu soledad que se parece
a las ruinas de una iglesia?

Ante sus ojos sólo fuiste raíz sedienta,
apenas un hálito de aire colándose
en astillas.

Fuera del mundo te nombraron.

Tus ramas encienden
racimo de soles,
y espirales de ópalo
ascienden como rezos.

Mujer árbol,
en tus ojos la noche se aniquila.

La memoria del romero
te llama con su voz antigua.
Canta
con el primer lenguaje de la noche.

 

 

Como serpiente
un murmullo de manzana
se dispersa por tu lengua.

Fuego que retumba en los cristales,
tierra en la que duermen
las voces de los niños.

Daga luminosa,
huella del espejo,
despeñada letra en surco ciego.

Resplandores y tinieblas
en la hostia temblorosa
de tu cuerpo.

Ámbar nocturno,
la boca del profeta.

 

 

 

© Lola Martínez 2007