COLABORACIONES
Está usted en el espacio internaútico de Lola Martínez.....

 

M. Carmen Sáez

Si nada somos en este camino
donde no hago más que soñar palabras,
gestos dibujados en agua.

Si es la noche en el día
y las paredes están llorando
un lento despertar de la piel.

Si después de la tormenta
vuelven los dulces dedos
del agua en los labios.

Si somos todo y nos aprendemos
poco a poco, de memoria y sin pausa,
encadenando evocaciones.

Si nada sabemos unos de otros
y nos imaginamos envueltos
en soledad cuando la tarde
llora cansada y muerta.

 

En la isla blanca ha roto el alba,
ahora mis ojos son luz
en las hojas de la noche.
Un gato rojo busca sombras
encadenadas como sueños.

Bajo a las lágrimas de la mar,
recorro barcas que me llevan
a dormir en  brazos
de inventados días.

Hay caminos en mis manos y
cada paso es blanco,
cada instante arena.

En el aire vive cuanto amo,
cuanto soy y busco,
en mí arde el día.

 

 

Los contornos del crepúsculo
tienen los dedos azules
y toco las colinas
con la nostalgia de mis ojos,
con la sombra de mis heridas.

Doy la espalda
a la caída de la noche,
a la cima coronada
por luz que agita el viento.

 

El regreso me llama
con pequeñas palabras
que van creando olvido.

El agua tiene mil seres
que me toman de la mano,
me arrastran al fondo inhabitado.
Me ponen un espejo
donde crece el mañana,
el ser en busca de una vida.

Estoy en ellos y fuera,
me busco en sus dedos tibios.
En su frágil ser me diluyo
y en su risa estalla el tiempo,
ese deseo blanco que las olas
aprenden mientras son
palabra secreta , voz revelada.

 

 

Quiero inventarme cada día,
ser nueva sombra de cualquier astro.
Redescubrirme cuando dejo de ser.
Necesito reconstruirme en lo escrito,
respirarme en tinta invisible.
Borrarme en cada acto vano.

Ya no puedo reconocerme en lo soñado,
en calles sonando con un estruendo
que nadie sabe descifrar.

No sé forjarme con retazos de luz,
dibujarme en transparencias.
Incapaz soy de abrazarme al dolor.

 

 

 

© Lola Martínez 2007