COLABORACIONES
Está usted en el espacio internaútico de Lola Martínez.....

 

Laura Novoa
( Costa Rica)


Abriendo la noche

 

Abro la noche sigilosamente
hasta dejarte

La abro de par en par
para tan solamente dejar de soñarte

Para volverte un espejismo ausente
en todas mis noches

Hoy serás, la última guirnalda desatada
que se ata a mis  ojos

Por eso abro la noche
y esta herida apenas vislumbrada,
la abro para dejarte
totalmente tendido
en el  olvido y para siempre.

 

 

Esa noche fue tu cuerpo

 

Esa noche tu cuerpo fue mi cuerpo
y yo lo tuve
con esa prontitud de sombra
que incendio mis poros desnudos
 de tantos presagios ya concluidos

Esa noche fue tu cuerpo:
mástil besado,
penitente luz
de mis jadeos.

Esa noche tu cuerpo fue mi cuerpo
 y destino del azar bebiéndonos
todo, todo de arcilla sin saberlo
todo sed de lumbre ingobernable,
sed de lumbre que te espera
en cada amanecer sin niebla
y en cada noche sin jadeos.

Tu cuerpo fue mi cuerpo
y yo lo tuve,
en la escasez de esa noche
sin palabras
y sigue siendo mi cuerpo,
infinitamente mi cuerpo
y yo lo tengo.

 

 

 

 

La  noche viene hacia mi

La noche viene hacia mí
desnudándose entera
y desnudándote todo,
hasta llevarte al vértice
voraz de mí deseo.

La noche viene hacia mí
adentrándose  juntísima
al milagro enfrentado de tu cuerpo

Tu cuerpo es un grito desatado, en mí,
 liberando  el azar de todos los mundos.
Un grito que se abre
como un río hacia  mi boca.

Y la noche viene hacia mi desnuda
con una transparencia de  solo  aire.
Porque  es imposible olvidarte,
como olvidar al aire.

 

Vislumbrando la noche

 

Desnuda estoy
vislumbrando la noche
desde la última pirámide desatada
por la luna.

Te siento en las orillas del agua
 que mis manos atrapan
 hasta volverla reflejo de tus ojos

Te siento en las orillas del viento
 que como un dios  baja
cada peldaño de piedra dolorida
 para convertirme en   albergue de su boca.

Así, te siento en esta noche
desatada por la luna
que siembra amaneceres

Se que vienes a nombrar ríos desbordados
en todas mis mareas
a renombrar mis madrugadas
con los templos sagrados que alguna vez
 fueron nuestro olvido.

 

 

 

Invadiendo el alba

 

Es aún en esta noche
donde todas tus huellas
se posan en mí
 y son ángeles.

Y es que tú siempre
irrumpes anónimo en mis pechos
con todas las llaves delatoras
de tus alas.

Llegas con tu aroma desatado,
cómplice asidero del fuego,
y luego simplemente partes
para retardar la aurora,
ante esta rotunda soledad.

 

 

 

 

© Lola Martínez 2007