|
Pero yo, que, aunque parezco padre, soy padrastro de Don Quijote, no quiero
irme con la corriente del uso, ni suplicarte casi con las lágrimas
en los ojos, como otros hacen, lector carísimo, que perdones o disimules
las faltas que en este mi hijo vieres,que ni eres su pariente ni su amigo,
y tienes tu alma en tu cuerpo y tu libre albedrío como el más
pintado, y estás en tu casa, donde eres señor della, como
el rey de sus alcabalas, y sabes lo que comúnmente se dice, que
"debajo de mi manto, al rey mato" todo lo cual te esenta y hace libre de
todo respecto y obligación, y, así, puedes decir de la historia
todo aquello que te pareciere, sin temor que te calumnien por el mal ni
te premien por el bien que dijeres della.
Solo quisiera dártela monda y desnuda...
|