I  

           Servir la verdad en desnuda bandeja, riesgo seguro. Aborrecer el sabor de la vileza, quedarse colgado en una quimera hacia ninguna parte.  
          Así, la deuda nunca se extingue. Eterno destino, pensamiento utópico, osada inocencia de sueños vividos...  
          Tú eres el castillo, tú la fortaleza que el tiempo no ha derribado.  
          Sombra de triste figura, regresas con palabras a mi lectora locura.

 

© Gloria de Frutos, Enero, 2005