Creo que tengo corazón de cangrejo.
Vivo solo, quiero decir,
yo también tengo muchos amigos
y una gran familia.
Alguna vez me enamoré,
pero tampoco voy a querer a nadie
como a mí mismo.
Duermo con tres vasos en la mesilla
- llenos de agua y bicarbonato, para los sueños-
y un cuchillo dentro de la almohada.
Me gusta oír el llanto en los portales,
pero aún no creo en la muerte.
Soy todo lo feliz que me permite la conciencia.
Soy un hombre que ha perdido su historia.
(Así deben sentirse los cables,
en los postes, las noches de tormenta).
Soy otro hombre que ha perdido.