Un día encuentras barcos
en el fondo
de tu vida
sin saber cuándo se hundieron.
Eso es la memoria.
Por suerte para los peces
– según leí en el dentista -
lo olvidan todo a los tres segundos.
Eso es la rutina.
Pero los grandes arquitectos del mar,
los corales,
tan sólo crecen unos centímetros al año.
En ellos duermen estrellas,
viven y mueren
todos los colores.
Eso podría ser amor.
Y aún así,
lo único que sé de cierto
- y no soy buzo profesional-
es que esos barcos,
todos los peces
y el coral del mar
aprenden a convivir
en el fondo.