ENRIQUE VALLE 
... el poeta
 
 
MOMENTO ÁRTICO

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No voy a ir a la fiesta del Juicio Final;
voy a quedarme aquí, con unos amigos.
Os amo a todos, de veras;
aunque a veces os escupa a la cara,
os amo.
Lo que ocurre es que habéis perdido el número
y no podéis seguir en escena.
Hay niños destripados a vuestro alrededor,
hay gatos apuntados a la sarna,
hay hoteles sin estrella donde revientan los muertos,
hay una desmedida afición al orden,
hay una madre en las últimas
a quien todos aplauden su martirio.

¡Desconocidos esquimales,
traednos un poco de sensatez o danza mágica!
¡Blanquecinos sabios de Siberia,
enseñadnos a fabricar hombres y mujeres!
Hombres y mujeres,
hombres y mujeres,
no los hagamos ni bellos ni brujos,
no les pongamos centímetros ni centinelas,
dejémoslos crecer como ángeles transparentes.

¿Dónde se ha quedado la pacificación que nos prometieron?
¿Dónde habéis escondido vuestra impaciencia?

Las jovencitas grises tienen el alma cansada,
han travestido el autobús en diadema de autopista
y los lobos desaparecen por el Oeste.
Hay un viejo cantándole a la lluvia
mientras las historias se mezclan con el fango.
Y vosotros,
¿qué pensáis hacer respecto a tanta intromisión?
¿Quedaros con la boca abierta
y el espectro de unas monedas disponibles?
¿Qué fue de aquellas garras
que gritaban justicia o estar loco para siempre?
¿Habéis llegado al punto donde todo está firmado?

Doléos entonces.

Habrá una salvación con música de túneles
y un coro diferente que es carnívoro,
el mal despertar de una pantera enorme,
el centro exacto de erecciones cantarinas y almibarados jugos,
un destino para chupar y ser chupado,
una explosión de vómitos sobre las cerraduras.

¿Es eso lo que queréis?

Mirad, tíos, es inútil.
Vuestro fin ya está pagado
y se escuchan falsos timbres de hecatombe.
Pero yo no pienso montar en vuestro estándar
y me sobra tiempo para dormir en la basura.
Tal vez buscáis mi polla en todo esto.
Pues sabed que el precio es dejarse de conciertos
y cantar ante uno mismo hasta hacerse sangre.
Sí, mi polla es todo un espacio
imposible de resumir en dos palabras.

Me coserán la boca como hicieron con los océanos,
pero
no voy a ir a la fiesta del Juicio Final;
voy a quedarme aquí, con unos amigos.