ENRIQUE VALLE 
... el poeta
 
 
SANCTASANTÓRUM

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                      (A la Libertad)
 

Me verás al borde de la muerte
con el pene enhiesto a causa de osamentas
y el desconsuelo de tu clítoris en mi garganta
por donde se deslizaron litros de blasfemias justicieras
sobre esas mantecosas barbas de Dios Padre
cayendo en diarrea por el acantilado de nuestra lujuria,
apaleada, desvencijada con terrores,
a cambio de mantener el belén a los hijos de puta.

Podrás hacer genuflexiones en mi velatorio,
mientras el negocio llamado bandera
ondea su gran salpicadura menstrual
sobre los dientes con metralla de cornudos patriotas,
bicharracos a punta de castración,
que se cagan de miedo ante el espejo.

Llorarás mi partida de este mercadillo
donde el más santo es caníbal
abrillantando su asesinato a fuerza de votar,
de follarse la urna de tarde en tarde y a medias,
masturbarse el corazón con vírgenes marías,
creer que 'más' tiene que ser la verdad única.

Pero nunca sabrás si me he salvado
gracias a la negrura inaceptable,
al tunel de tu vagina cosmogónica
que envuelve con sus jugos la incertidumbre de los reyes,
el mal aliento de la monarquía al despertar
o del populacho último modelo;
no tendrás idea de los ángeles
ni de cómo se apuestan a los dados
el próximo banquete de ese juerguista celeste,
aquel que llaman Unigénito.