SANCTASANTÓRUM
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(A la Libertad)
Me verás al borde de la muerte
con el pene enhiesto a causa de osamentas
y el desconsuelo de tu clítoris
en mi garganta
por donde se deslizaron litros de blasfemias
justicieras
sobre esas mantecosas barbas de Dios
Padre
cayendo en diarrea por el acantilado
de nuestra lujuria,
apaleada, desvencijada con terrores,
a cambio de mantener el belén
a los hijos de puta.
Podrás hacer genuflexiones en
mi velatorio,
mientras el negocio llamado bandera
ondea su gran salpicadura menstrual
sobre los dientes con metralla de cornudos
patriotas,
bicharracos a punta de castración,
que se cagan de miedo ante el espejo.
Llorarás mi partida de este mercadillo
donde el más santo es caníbal
abrillantando su asesinato a fuerza
de votar,
de follarse la urna de tarde en tarde
y a medias,
masturbarse el corazón con vírgenes
marías,
creer que 'más' tiene que ser
la verdad única.
Pero nunca sabrás si me he salvado
gracias a la negrura inaceptable,
al tunel de tu vagina cosmogónica
que envuelve con sus jugos la incertidumbre
de los reyes,
el mal aliento de la monarquía
al despertar
o del populacho último modelo;
no tendrás idea de los ángeles
ni de cómo se apuestan a los
dados
el próximo banquete de ese juerguista
celeste,
aquel que llaman Unigénito.
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