Esperad que me quite el sombrero. Para hablar de Enrique Valle, hay que
quitarse el sombrero y ponerse el mundo por montera que es más o
menos lo que él hace. O no, que vete a saber en qué reside
eso del compromiso y la solidaridad y otras historias de tiroriro (que
diría él) convertidas casi siempre en fórmulas huecas
y fantasmadas de escaparate.
Quiero decir que me juego el cuello por la poesía de Valle, aunque
él me avise: “Tocayo, que lo pierdes”; aunque me insista en que
no quiere escribir más y dedicarse, si es posible, a casi nada.
Me da igual, me lo juego y a otra cosa.
¿Que por qué? Porque estoy convencido de que es una de las
voces más personales, más auténticas, más poéticas
de todos los heterodoxos españoles. Los ortodoxos poéticos
actuales, además, me importan casi siempre un pito.
Enrique Valle es pura conciencia, pero no es una conciencia al uso, domesticada
y moralizada, sino al desgaire, con una dosis de acidez impredecible que
vuelca sabiamente en un lenguaje personalísimo, barrio bajero, provocador,
rico en expresiones, sugerencias y relaciones, endiabladamente eficaz.
A nadie he visto reflejar mejor el mundo de la bohemia íntima y
sacralizada, y aún el mundo en general, sin más condiciones
que la de su cultura personal, amplia y diversa; su vocabulario, largo
y certero como pocos; y esa rapidez mental que tras su aparente “pasar
de todo” no termina de pasar y coge la vida —esa sí que pasa—, y
la apunta, la disecciona y nos la entrega convertida en una poesía
fibrosa, de verso libre perfecto, de transparente originalidad.
He dicho verso libre, sí, pero perfectamente controlado. Mientras
la mayoría de los versolibristas lo son porque no saben ser otra
cosa, Enrique Valle lo es por decisión de lenguaje personal y le
funcionan perfectamente los metros mezclados, las pausas, las insistencias
temáticas. Creo que hace una de las poesías en verso libre
más perfectas que he visto jamás. Unas veces puntúa
y otras no, rompe multitud de esquemas convencionales, utiliza neologismos
callejeros o propios... En una palabra: hace lo que le viene en gana. A
la mayoría de autores les falta ritmo y seguridad en estos terrenos
tan resbaladizos, a Valle le sobran.
Poética y personalmente, Enrique no es tipo que se venda, no se
aviene a razones sociales o políticas, no milita en rebaño
alguno, no busca apoyos ni influencias, no entra en la lotería de
los premios, no cede a más tentaciones que las de la amistad —por
eso me ha permitido ponerle en esta muestra—. Ha llegado a ese punto de
autonomía personal donde basta con trabajar lo mínimo para
sobrevivir, verse de vez en cuando con los amigos y colegas, pero sin exagerar,
y vivir ese mundo propio que la mayoría, por comodidad, convencionalismo
o lo que sea, no nos atrevemos a vivir.
Más de uno no le perdona su desparpajo,
sus salidas de tono, su dureza con el lenguaje cortesano, la religiosidad
de corral y la domesticidad general; pero es todo eso lo que le ha convertido
en un magnífico poeta, y por eso es por lo que yo lo digo aquí,
quitándome el sombrero. Y si eso no basta, como en el caso del disparatado
Fernández y González, desenroscándome la cabeza.
Se le ha comparado con Rimbaud... No fastidiemos, ¡más hubiera
querido Rimbaud!
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El texto de
presentación el de Enrique Gracia
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Biografía.
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Madrid,
1954. Miembro del Patronato y de la Comisión Delegada de la Asociación
Prometeo de Poesía (A.P.P.). Editor de la serie “Palabra Nuestra”.
Director de la revista “Cuevas de Bentaiga”. Fundador y Coordinador de
la “Tertulia Literaria del Café Manuela”. Editor de numerosos libros
de diversos autores. Charlas y conferencias en diversos centros públicos
y privados. Recitales y lecturas públicas en diferentes instituciones
(Biblioteca Nacional, Ateneo de Madrid, Asociación de Escritores
y Artistas Españoles, etc). |
| Poemarios publicados:
Noé
desobediente
en la Col. Encina
de la Poesía, Villan. Cañada, Madrid, 1997
Meningelia
en la Col. Altazor,
A.P.P., Madrid, 2003
|
Poemas en antologías:
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Cancionero
1997
A.P.P., Madrid, 1997
La
poesía actual en España
Rev. Sur, Plancet
(Francia), 1997
Guitarra
de 26 cuerdas
San Petersburgo, 2002
Tejedores
de palabras
A.P.P., Madrid, 2005
|
Estudios literarios:
.
Arquetipos
orales en la poesía española de fin de siglo
(en colaboración
con Juan Ruiz de Torres), A.P.P., Ediciones Blancas, Madrid, 2000.
.
Análisis
arquetípico de la Muestra Siglo XXI de la poesía en español
(en colaboración
con Juan Ruiz de Torres), A.P.P., Ediciones Blancas, Madrid, 2006.
.
Además, diversas
plaquetas y cuadernillos. Incluido en
Manuela
25 años
(edit. Café
Manuela, Madrid, 2004).
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