Reivindico el desenfado
y la desinhibición de mis deseos,
el punto de alcohol compatible con mis
sentidos,
el encuentro furtivo con un amante efimero,
el bullicio sin rumbo de un grupo humano,
el golpe mortal a la rutina,
la amargura cuando sale el sol,
el exceso, sobre todo el exceso
Magnifico la valentía
de todos aquellos que viven con ojeras,
que no le ponen precio a la hora,
que desacatan las leyes ordenadas de
la Naturaleza,
que amarían sólo hasta
el alba,
capaces de todo en el punto exacto de
la Medianoche,
de nada cuando unas gotas de luz
rayan la noche descarada,
vencida ya.
Y por qué no, cosas menores,
el riego purificante en la madrugada,
el irrespirable ruido del camión
de basura,
la inestabilidad de la calle bajo la
farola,
el robo del BMW sólo para hacer
un trompo,
el tirón en cualquier esquina
del drogadicto
falto de estatus de enfermo,
siempre insensible sociedad de Derechas.
Porque al fin, somos un recinto privado,
como si la vida fuese un parking subterráneo
y nadie pudiese salir sin tarjeta decodificada.
.
.
.
( De Poemas en Off )
|