|
|
Buenas tardes. Sean ustedes bienvenidos, de nuevo, a este espacio de óleo y verso.
Óleo.
A las seis de la tarde de hoy, 18 de septiembre de 2006, comenzaba el cuarto
día de la exposición de pintura de Pedro
de Torres. Pedro de Torres está siempre ahí, en esa
esquina de la mesa. Sonríe, escucha; de vez en cuando, cuando el
verso le golpea el corazón, se estremece. Le vemos sentir; y parece
que no hablara. Digo que parece, porque en realidad no es así. Él
siempre que nos muestra su trabajo, como ahora hace con esta selección
temática de su extensa obra, nos habla. Pero nos habla de otra manera;
obviamente, no con la palabra, que no es lo suyo. Él habla con el
color, con la distribución del color en una tela de tal manera que
parezca la fugaz realidad que el mundo nos extiende ante los ojos. Él
utiliza el rojo pasión de las amapolas para rompernos el alma con
la fuerza de un campo tendido bajo un aire calmo. Él utiliza el
verde, símbolo de la vida y la savia, y nos recuerda esa marea que
sube tronco de olivo arriba, tallo de trigo y de cebada arriba; y, nadie
sabe por qué, de girasol arriba. Él utiliza el marrón,
el pardo y el rojizo - el mismo color de esa tierra de La Morata, esa tierra
de viñedos en una sartén al sol, cerca de Las Barrancas,
en Burujón, en ese pueblo de excepción que no deben dejar
de visitar -, utiliza esto para acercarnos a la misma tierra, para recordarnos
que somos esa tierra misma levantada. Él nos habla, al menos en
esta selección, de esos días luminosos de la primavera y
el estío en los que el campo grita que está vivo, esos días
nuevos de sol y amplitud, y de viento, sombrero, calor, atardeceres rosas
bajo un cielo azul que se transmuta lentamente en negro y estrellas. Nos
habla de mezclar nuestras manos con las migajas de la tierra empapadas
en agua y sembrar un árbol. Nos habla de esa belleza que el alma,
su alma de pintor, tiene dentro, que él sabe y siente estremecerse
en su interior, y que deposita en cada objeto que en el mundo hay.
Verso.
... Y ahora, una hora después, empieza el tercer recital de poesía;
recital que en esta ocasión nos acerca a la palabra versal de una
escritora con los pies en el suelo, sobria y apasionada: hablo de Montserrat
Cano.
En esto estamos. Que ustedes lo disfruten.
Estas palabras
de presentación fueron pronunciadas por Santiago Solano.
|
|
| SECUENCIA DEL ACTO
Palabras inciales, a cargo de Santiago Solano. Presentación de la poeta, a cargo de Emilio Porta. Recital poético, a cargo de Montserrat Cano. Coloquio. Vino Español. |
